Sobre mi generación

Posted: May 18, 2011 in Uncategorized

Pertenezco a la generación que lo ha tenido todo, que no ha pasado hambre, ni guerras, ni penurias. A la generación que ha tenido acceso libre a educación, tecnología y cultura. A la generación que creció con miles de golosinas diferentes, la que ha probado todos los chicles, y la que elige refrescos. A la generación que más influye en las compras, a uno de los públicos objetivo más interesantes y apetecibles para los anunciantes. A la generación que se gastó todo el dinero que no había ganado. No hay nada en el mundo que no podamos tener, porque nos lo ofrecen todo. Eso nos han dicho desde pequeños. Hemos sido pequeños príncipes y pequeñas princesas, caprichosos y materialistas. Tenerlo todo nos ha hecho mucho mal, y esto es algo que las generaciones anteriores a nosotros sabían que podía pasar, y aún así nos dieron.

Pertenezco a la generación que nunca ha tenido de qué quejarse, y lo sabemos. Muchos de los estímulos que recibimos nos han incitado a comprar, mientras que otros nos han incitado a contenernos porque tenemos mucho más de lo que deseamos. Somos la generación que había olvidado la diferencia entre “un poco” y “demasiado”, la que se hizo adulta creyendo que todo era posible, la que conoció y fue conocida en todo el mundo.

Pertenezco a la generación que ha consumido la mayor parte de la información generada en la historia. Hemos visto cientos de películas, escuchado música de todas partes del mundo y conocido, a tiempo real, los sucesos más importantes de la actualidad. Pero también pertenezco a la generación que está menos informada, a la que se ve acosada por información partidista y publicitaria sin ser consciente de las fuentes, la que ha asumido que la verdad proviene de la televisión, la que se ha acostumbrado a aceptar lo que le cuentan.

Pertenezco a la generación que ha aguantado. Como cuando nos retan a ver quién aguanta más tiempo debajo del agua, hemos asumido la carga de injusticias como forma de fortalecer nuestra quinta frente al referente de las anteriores. Era nuestro deber sufrir, porque siempre se nos ha echado en cara no haber tenido ocasión de hacerlo.

Y hemos aguantado. Hemos aguantado paro y precariedad. Hemos aguantado no poder independizarnos y que nos tachasen de vagos. Hemos aguantado que nos llamasen ni-ni, que dijesen que no tenemos valores, que dudasen de nuestra valentía y que nos acusasen de no interesarnos por la política, cuando ha sido la política quien ha perdido el interés en nosotros.

Pero se acabó: Ahora ya no somos el futuro: Somos el presente. Nos estamos incorporando al mercado laboral, empezamos a reconocer nuestro poder. Sabemos (poco a poco, lo sabemos) que llegaremos a algo, pero que lo haremos a nuestra manera. Nos toca darnos cuenta de que no tenemos deudas con el pasado, de que podemos hacer el mundo que queremos porque lo vamos a hacer nosotros.

Si las manifestaciones post 15-M no tienen un manifiesto todavía, es por una razón: No piden nada concreto. Quieren tomar el poder, seguir al pie de la letra la definición de democracia y lograr la participación de todos. Quieren que les dejen decidir. Queremos que nos dejen decidir.

Pertenezco a la generación que puede cambiar el mundo. Juntémonos en Sol a las 20.00 y decidamos cómo.

Comments
  1. carla says:

    increíble, me quito el sombrero y te doy toda la razón y las gracias por expresar tan bien lo que tantos sentimos y pensamos.
    Ojalá estuviera en Madrid!

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